Resumen:
Introducción: La infección relacionada a fractura es una complicación muy temida
en la cirugía traumatológica, de difícil diagnóstico y tratamiento. Objetivo: evaluar el
rendimiento de la anatomía patológica aplicando el 2º consenso internacional sobre
infecciones musculoesqueléticas.
Materiales y métodos: estudio observacional,
prospectivo, en un centro de referencia, el Instituto Nacional de Ortopedia y
Traumatología. Montevideo. Uruguay. El período de estudio fue desde el 01 enero
2022 al 31 diciembre 2023. Se incluyó todo paciente ingresado, con diagnóstico
clínico confirmado o sospecha de infección. El diagnostico microbiológico se basó en
el cultivo de 5 muestras profundas de tejido intraoperatorias. El diagnostico
anatomopatológico se basó en el análisis de al menos una muestra de tejido óseo
del sitio de la lesión. Todas las muestras fueron analizadas por el mismo equipo de
anatomopatólogos, quienes formaron parte como participantes en este estudio. La
muestra se consideró positiva con la presencia de >5 polimorfonucleares por campo
de alta potencia (PNM/HPF). Para establecer un estándar con el que comparar los
resultados anatomopatológicos, se consideró como infectados aquellos pacientes
que tienen un resultado microbiológico positivo.
Resultados: se enrolaron 50 pacientes, 72% hombres, media de edad 43 años. El 74% presentó uno o más
factores de riesgo sistémico para desarrollar infección. El 96% se localizó en
miembros inferiores. La evolución fue crónica en el 76% de los casos. Los resultados
positivos para cultivos fueron 76%, mientras que la anatomía patología positiva 70%.
La exactitud diagnóstica de la anatomía patológica, tomando el cultivo como patrón
oro fue; sensibilidad 79% intervalo de confianza (IC) al 95% (63,7–88,9),
especificidad 58,3% IC al 95% de (32,0 – 80,7). La anatomía patológica tiene un valor
predictivo positivo para diagnosticar infección del 85,7% IC al 95% de (70,6–93,7) y
valor predictivo negativo 46,7% IC al 95% de (24,8–69,9). Los cocos gram positivos
representaron el 59% de los microorganismos. Los principales fueron
Staphylococcus aureus y Staphylococcus coagulasa negativo, Enterobacter sp y E.
coli. El 96% de la población recibió tratamiento médico-quirúrgico, 1 de cada 3
pacientes requirió 2 o más cirugías, y un promedio de 14 días de antimicrobiano vía
parenteral.
Conclusión: La anatomía patológica fue una buena herramienta para
confirmar el diagnóstico pero no para descartar. La implementación de la anatomía
patológica como criterio confirmatorio, aumenta nuestras armas diagnósticas,
teniendo mayor utilidad en casos de diagnóstico incierto y pseudoartrosis, en cuales
los elementos clínicos son limitados y la tasa de cultivos positivos es baja.
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